
Fuimos
fanzine. Luego programa de radio. Revista impresa. Sitio en internet. Esto es:
fuimos ochentosos, sobrevivimos los noventa y tratamos de no dejarnos arrastrar
por el retroceso de los discursos, el salvajismo de los poderes concentrados
y la justificación de lo impresentable del nuevo siglo (el que le agrega un
palito a las dos cruces). Hace falta tener un lugarcito donde hacerse escuchar.
Es bueno que siempre encontremos alguien que tenga algo que decir... y alguien
que quiera escuchar. Pero hoy se impone solidarizar los espacios de expresión,
en un sentido de construcción colectiva. Ya no cuentan las páginas web al estilo
de pulcras vidrieras que muestran "lo suyo" para diferenciarse de otros. Hoy,
quizás, más que nunca, necesitamos perder el miedo a ser modificados. Pero cuesta
trabajo. Dejarse de lado, implica poner en duda las propias convicciones. Empezamos
con un lienzo en blanco, y vamos tratando de "encontrarle la vuelta" para que
quien desee anclar y matear para decir lo que tiene que decir, no encuentre
una tranquera que tape el cielo. Vamos viendo. Vamos andando. Y basta de gerundios.
Pero, por sobre todo, basta de eufemismos.